Estética Facial

Antienvejecimiento.

Los tratamientos de estética dental son una parte fundamental de toda la estética facial y una sonrisa bonita es un gran porcentaje de la belleza de la cara, pero para completar el otro porcentaje, las técnicas de rejuvenecimiento facial son la solución más acertada. 

Se trata del uso de la toxina botulínica, popularmente conocida como Botox y distintos materiales de relleno de arrugas. Son métodos sencillos, de corta duración y que permiten seguir haciendo vida normal inmediatamente después de realizados, sin que nadie note nada anormal en la cara de los pacientes tratados.

La estética ha significado desde el comienzo de la humanidad uno de los deseos que todo hombre ha tenido. En la prehistoria eran la sangre de los animales que se cazaban y determinadas plantas las que constituían los elementos con los que pintarse cara y cuerpo para parecer más atractivo a otros miembros de la tribu en que vivían. Con mucha posterioridad fueron depurándose distintos cosméticos que mejoraban y mejoran el aspecto de hombres y mujeres, aunque tradicionalmente han sido éstas las mayores consumidoras de los mismos. En el siglo XX, y principalmente en los últimos 20 años, con el gran desarrollo de la anestesia general y local y los avances en la cirugía plástica se ha experimentado una gran demanda en todo tipo de tratamientos que supongan una mejora en el aspecto y el representar una menor edad que la que realmente se tiene. Las intervenciones plásticas conllevan un acto quirúrgico agresivo al que la mayoría de las personas tenemos miedo y, sobre todo si no es necesario por salud sino para mejorar nuestro aspecto. La ciencia, sabedora de esto, ha ido desarrollando técnicas que, si bien por hoy no, evitan todas las intervenciones de la cirugía plástica , si la han sustituido en algunas de las áreas, como son las arrugas faciales, del cuello y las manos, que tanta importancia tienen en la apariencia personal. El empleo de grasa del propio paciente o productos como el colágeno bovino, colágeno humano sintético o de cadáver, las siliconas, ácidos lácticos polimerizados, toxina botulínica y otros están siendo los más empleados con dichos fines.

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